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Propoleo y Más

Propoleo y Más

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Un Buen Guardian de la Salud… El Propoleo, su creadora La Abeja.

 

Puede una criaturita de escasos 2 centimetros, siendo muchos,  trabajar con su cuerpecito para conseguir en suma con sus cientos de companeras un potente antibiotico, con el que no solo ellas se benefician , si no, mejor aun nos alcanza a los seres humanos.


Pues si, si puede , y, es que las abejas obtiene de las yemas de los arboles una sustancia el Propoleo, tema que hoy  nos atane, en estos dias de frio, de cuidados y prevencion para las vias respiratorias.

Asi es, esa sustancia conseguida de los arboles, es decir, el bendito Propoleo, lo procesan en la colmena, convirtiendola en un  fuerte y eficaz antibiotico con el que cubren las paredes de la colmena, con el fin de ellas combatir  las bacterias y hongos que puedan afectarla. que inteligentes,  no es asi?

Generalmente la obtienen de especies como el sauce, castaño, roble, pino, cerezo, álamo, abedul, aliso, enebro y algunas plantas herbáceas.

 

Entre las propiedades medicinales que se le reconocen a este producto están:

  • Antibióticas (bactericida y fungicida).
  • Cicatrizantes.
  • Anti inflamatorias.
  • Analgésicas.
  • Anti alérgicas.
  • Epitelizantes.
  • Anestésico.

También contiene provitamina A y vitaminas del grupo B, especialmente B3.

 

Históricamente se lo ha utilizado para tratar catarros de las vías respiratorias altas, gripe, sinusitis, otitis, laringitis, bronquitis, asma bronquial, neumonía crónica, tuberculosis pulmonar. También se la utiliza en dermatología para el tratamiento de abscesos, forúnculos, sabañones, grietas, verrugas, entre otros daños de la piel.

 

 

Se utiliza desde hace, por lo menos, 3.000 años. Los sacerdotes del antiguo Egipto lo conocían como medicina y como ungüento o crema para embalsamar. De hecho, lo empleaban para "conservar" las vísceras de los faraones.

Más tarde lo utilizaron los griegos como remedio para las infecciones de la piel, llagas y supuraciones. Aristóteles habla de él en su historia de animales. También fue aplicado por los Incas en cuadros de infecciones febriles, y por los franceses - en los siglos XVIII y XVI -, en el tratamiento de llagas.

Su máxima utilización se dio durante la Guerra de los Boers, en África del Sur (inmediatamente antes de la Primera Guerra Mundial), alrededor del año 1900, en el tratamiento de heridas infectadas y como sustancia cicatrizante... y su utilización se ha mantenido hasta llegar a nuestros días.

 

Y, claro, también ha sido utilizada en el tratamiento de animales con fiebre aftosa, necrosis bacilar, mastitis, helmintiasis en ovinos, entre otras. También se lo utiliza en la confección de finísimas lacas para el pintado de instrumentos musicales de cuerda, dándole gran resistencia a la laca.

 

Produccion del Colmenar >

 

 

La cantidad promedio que pueden producir por colmena durante un año depende de la raza de abeja, suele estar entre los 150 g y 300 g.
Se recolecta al comenzar la primavera, ya que es necesario en la colmena durante los tiempos fríos. Para la recolección, el apicultor coloca una plancha plástica perforada sobre los cuadros de la colmena; en el momento de recolección, se introduce en un congelador hasta que el contenido se congele y así poder retirarlo más fácilmente; luego se lo introduce en agua caliente para separar el propóleos de la cera, las abejas muertas o restos de otros animales. En este momento el propóleo se presenta como una sustancia similar a una goma de mascar. Luego toma una forma granulosa y floja, de color ligeramente oscuro. Se lo conserva en recipientes de vidrio, nunca de plástico, lejos del aire y de la luz.

 

A los griegos les debemos su nombre: pro, significa "delante de", y polis, que quiere decir "ciudad". Esto se traduce como "defensas antes de la ciudad" o "defensor de la ciudad".

 

Se han encontrado al interior de las colmenas ratas embalsamadas con própolis y mariposas rígidas y cubiertas por esta sustancia. Esto, debido a que gracias a la acción antimicrobiana del própolis no existe una descomposición del cadáver que pueda crear infecciones al interior del colmenar.

La colmena, de hecho, es uno de los lugares más estériles conocidos en la naturaleza.

Desde el punto de vista nutritivo, la composición química del propóleo es bastante compleja y depende de la fuente vegetal. Sin embargo, básicamente se compone de un 50 - 55% de resinas y bálsamos, 30 - 40% de cera de abeja, 5 - 10% de aceites esenciales o volátiles, 5% de polen y 5% de materiales diversos (orgánicos y minerales).

Junto a esto, se han identificado más de 160 compuestos, de los cuales un 50% son compuestos fenólicos, a los cuales se les atribuye acción farmacológica. Los principales fenoles identificados son:

1.     Flavonoides (flavonas, isoflavonas, flavononas).

2.     Ácidos aromáticos y sus ésteres (ácido cafeico, cinámico y otros).

3.     Aldehídos aromáticos (vainillina e isovainillina).

4.    Cumarinas.

5.     Triglicéridos fenólicos.

Su color  varía. Va de amarillo claro a marrón oscuro, pasando por una gran cantidad de tonos castaños. Dependiendo del origen vegetal puede presentar color pardo a negro.

Generalmente su olor es agradable y dulce. En algunos casos predomina el olor vegetal, mientras que en otros es más fuerte el olor a cera. Eso sí, cuando se quema sale una fragancia de resinas aromáticas. ¿Su sabor?... más bien amargo.

Se comercializa envasado como extracto, aceites, comprimidos o cremas. Es importante que sea almacenado en un lugar fresco y seco, y en recipientes muy bien cerrados.

Recomendaciones Y Uso del Propoleo, de acuerdo a algunos fabricantes>

Garganta, boca, vías respiratorias y oídos:

Anginas, faringitis, rinitis, sinusitis, laringitis, asma. Aftas bucales, abcesos dentales. Resfriados, gripes, tos y turbeculosis. Neuritis de los nervios auditivos, otitis media aguda, inflamaciones del oído medio.

Odontología: Incrementa la salud bucal por sus principios antisépticos, antibióticos y antiinflamatorios. Además estimula la generación de la dentina (esmalte dental) e impide la formación de caries y placa bacteriana.

Contraindicaciones: Ninguna. No se han detectado reacciones alérgicas, ni toxicidad por sobredosis. Se ha demostrado perfectamente compatible y hasta complementario de otras prácticas terapéuticas.

Cuidados: Para mantener sus propiedades requiere que se lo preserve de la luz y de la temperatura, dada las delicadas características biológicas de sus componentes.

Precauciones

El propóleo no es aconsejable en casos de asma bronquial alérgica, ya que puede empeorar los síntomas.

Asi, que la proxima vez que tenga una abeja a poca distancia, incluso un buen  numero de ellas, aunque no resulte tan agradable sentirlas cerca, sea muy consciente de saber precisar como alejarlas.

 

Nuria Azuara y Erika Clamont